Iglesía de San Antonio de Padua

Iglesía de San Antonio de Padua

A finales del siglo XVIII, un emigrante canario, natural de Tejeda, entonces hacendado en La Habana, Matías Sarmiento, decidió destinar un importante capital para la fundación de una ermita en Mogán, bajo la advocación de San Antonio de Padua.

Ya había comenzado desde 1973 gestiones a través de su sobrino para dicha fundación y remitió progresivamente dinero y productos que fueron distraídos por sus familiares sin que el proyecto tomara curso para feliz término. Hacia 1803 este prócer toma medidas y obliga a su sobrino a gestionar con urgencia tal proyecto quien, al año siguiente, se vio obligado a iniciar ante el obispo la voluntad de su tío, ya expresada en su testamento, encargando la elaboración de los planos al célebre proyectista guiense José Luján Pérez.

Para asegurar el proyecto, Matías Sarmiento en su testamento, destinaba 2.000 pesos anuales para misas por su alma en la futura parroquia de San Antonio. Fallecía Sarmiento el 6 de febrero de 1809 con las obras apenas iniciadas. Las obras de la ermita finalizaron dos años después hacia 1813 – 1814.

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